Mi Historia

Soy Paulina Navarrete

Era verano del 2016, estaba por cumplir un año de divorciada y vivía en la misma ciudad que el papá de mis hijos.

Me encontraba evasiva ante el divorcio, tratando de hacer como que no pasaba nada y tenía una dependencia tanto económica como emocional del papá de mis hijos, trataba de sobreponerse y para mi, dos años eran como la regla que marcaba el duelo para poder salir adelante.

En la realidad estaba muy vulnerable y tenía picos depresivos muy fuertes los cuales me llevaban a tener pensamientos suicidas.

A mis hijos se les derrumbaba el mundo, muchas veces en la sociedad no estamos capacitados para contener las situaciones emocionales que tienen los niños y creemos que tenemos el derecho a enjuiciar las situaciones familiares de otras personas, siendo crueles y lastimando a los niños, a esto me refiero desde la escuela hasta nuestro entorno más cercano que es nuestra propia familia.

Referente al área laboral era como un hobbie, osea me entretenía mientras mis hijos estaban en la escuela y generaba ingresos muy limitados para poderme sostener económicamente yo sola.

Claro, cuando estás en esa situación, por lo menos en mi caso, no quería sentir que mis decisiones eran reprimidas por el dinero.

Para ese momento, yo ya había desarrollado diferentes habilidades emocionales pero no las podía aplicar con facilidad porque estaba perturbada totalmente por el miedo y por la tristeza.

Este verano viví lo que se veía venir desde tiempo atrás, yo no pertenecía a esa ciudad, ni a ese lugar, el papá de mis hijos tuvo una de sus tantas crisis de agresión conmigo, cabe mencionar que ya estaba divorciada, mis hijos atestiguan ese momento, ahora entiendo que no es necesario que un niño vea para que pueda sentir lo que se está viviendo en su entorno, osea… el daño ya estaba hecho.

Lo único que pensé en ese momento es que me tenía que ir de ese lugar y por supuesto, no podía dejar de estar presente el ángel que me dio la vida… mi mamá y mi mejor amiga que siempre estuvieron junto a mi.

A los dos días yo ya había puesto la denuncia correspondiente, había tomado a mis hijos, una maleta y nos fuimos, nos refugiamos en casa de mi amiga en otra ciudad, sin escuela, sin casa, sin trabajo y sin nada material.

Para ese momento mi mente todavía se anclaba en el ¿cómo?, ¿Como le voy a hacer?…generando niveles de estrés insoportables en mi cuerpo.

No estaba dispuesta a dejar mi estilo de vida, tampoco estaba dispuesta a someterme por mantenerlo, creía que el único culpable en esta situación era él como persona, yo no lograba identificar cuál era la parte de la responsabilidad que había en mí, me encontraba en un extremo de supervivencia, no podía pararme a sentir hasta que la sensación de ¨ya no puedo más¨ me volvió a alcanzar, sentía que la tristeza me inundaba y la vida se me apagaba.

En ese momento, parecía que la vida tomaba orden, mis hijos ya estaban en la escuela, yo entré inmediatamente a una certificación de coaching, estaba entrenando para maratón y creo que eso a sido gran parte de retomar y fortalecer mis pilares en la vida, por cierto, tambien me habian diagnosticado depresión crónica.

En mi diálogo interior, siempre ha existido la palabra amor y felicidad, había sido testigo de cómo se vivía en casa así que tenía un referente de lo que quería sentir en mi vida, pero te confieso que cada noche tenía tanto miedo de morir y de no saber quién era yo y tampoco saber lo que podía lograr por mi propia capacidad.

Siempre he sido una guerrera, y no quería que la depresión la matara, así que me comprometi rotundamente a mi vida y comencé a pensar en que tan alto podia volar, me motivaba a descubrir lo que era capaz de hacer y por eso decidí compartir contigo cuatro cualidades y tres habilidades a desarrollar día con día para que no tengas que pasar por una historia así, y si la pasaste o la tienes, puedas sobreponerse.

 

  • EL AMOR
  • LA LIBERTAD
  • LA FUERZA INTERIOR
  • LA CONFIANZA PROFUNDA